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viernes, 22 de abril de 2016

Esta necrológica la publico con veinte días de retraso. La escribí para publicarla en Hoy Guareña en su edición en papel. Alguien puede haberla leído en el facebook o la web del periódico. Problemas de espacio en la edición en papel me obligaba a reducir considerablemente el trabajo por lo que decidí publicarla a través de mi blog.


Muere María Luisa Chamizo Cordo

La hija mayor de nuestro poeta Luis Chamizo ha muerto en Sevilla el día 20 del pasado mes de marzo.

Por Fernando Fdez. Mansilla.-
               El día 2 de este mes de abril llegaron a Guareña sus restos. Se celebró una misa funeral en Santa María a la que asistieron sus familiares, autoridades municipales, representantes del Colegio de Nuestra Sra. de los Dolores, de la Asociación Cultural Luis Chamizo y algunos amigos de Guareña. Posteriormente sus cenizas fueron trasladadas al Cementerio Municipal  y depositadas junto a los restos de su padre, Luis Chamizo, como era su deseo.
  Recuerdo a María Luisa en su visita a Guareña con sus hermanas y familiares. Iba a celebrarse el  Primer Centenario que promovía el Ayuntamiento por el nacimiento de su padre, el poeta Luis Chamizo. Fue Marisa Rodríguez Pino, delegada municipal de cultura, la responsable y “alma mater” del evento,  quien me presentó a dos de las hijas de Luis Chamizo: María Luisa y María Virtudes. Emoción especial sentí al saludar a estas dos hijas de mi admirado poeta. Hasta ese momento no había tenido ocasión de conocer a nadie tan cercano a él. Anochecía aquel  2 de junio; yo me encontraba  en el Pabellón Municipal donde al día siguiente  se iban a celebrar los actos tras la  proclamación de Chamizo como hijo predilecto de Guareña en el Ayuntamiento. Yo era el primer interviniente con una semblanza poética sobre su vida y su obra y quería ver el lugar y el entorno en el que me ubicarían.
                Aquel acto lo presentó, como posteriormente otros, mí querido amigo Ángel Valadés y cerraba la noche mi otro amigo, no menos querido, Antonio Martín Pérez, quien recitó a Chamizo. No figuraba en el programa la asistencia de ninguna representación de la Junta de Extremadura, pues tras las gestiones con la entidad no se le aseguró a la organización del Centenario la posible asistencia de algún delegado. Una gestión de Ángel Valadés consigue la presencia del que fuera vicepresidente de la Junta (1989-1993), D. Antonio Ventura Díaz, quien cerró el acto y concluyó su intervención con estas palabras :  “… después de haber vivido este homenaje de su pueblo al poeta Luis Chamizo, hoy me siento más orgulloso de ser extremeño”.
               Desde la Delegación de Cultura se organizaron magníficamente los actos, que fueron muchos y brillantes. Colaboraron diversas asociaciones locales y de forma inestimable la propia familia.   
               Marisa Rodríguez en varias ocasiones  visitó a María Luisa Chamizo en su casa de Sevilla. Era la mayor de las hermanas y la más próxima a Guareña.  Primero, para comunicarle la idea del homenaje y segundo, a través de ella, poder contactar con el resto de sus hermanas y demás familia. También quería obtener conocimiento de hechos inéditos, anécdotas, etc. sobre la vida de su padre que ensalzaran su figura como hombre y como poeta. Recuerdo cómo en una de esas visitas, María Luisa Chamizo manifestó a Marisa Rodríguez, un deseo, el mismo que su hija Marisol Zelaya Chamizo nos ha trasmitido, que no era otro sino el de que sus restos reposaran junto a  los de su padre.
              
Hoy María Luisa Chamizo descansa  en la paz. Marchó con la satisfacción de saber que Guareña admiraba a su padre y así lo demostró aquel año del  centenario de su nacimiento.

               Hoy  María Luisa Chamizo descansa con un deseo cumplido: reposar al lado de su padre. Allí  depositó su hija Marisol sus restos. Una jara al pie de la tumba, traída del mismo Valdearenales para su padre, la ha recibido con sus flores blancas de cinco llagas abiertas anunciándole el preludio de una nueva vida.

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